Campaña de los Dos Imperios

La Senda del Destino

Estas memorias son el legado de Nali, miembro del grupo aventurero conocido como las Garras del Fénix.

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5 de Levante (5044 CS)

Senderos de los Muertos

(En algún lugar en el interior de las Montañas de Lustal)

Lompûr se ha separado de nuestro grupo, llevándose con él a esos pobres duergos que encontramos hace unos días. De todas formas, creo que ya llevaba esta idea desde hace tiempo (tras las sucesivas muertes de mis compañeros de su Guardia), y por eso había comenzado a enseñarme el uso de las Runas. Me ha dejado con las Garras del Fénix, encomendándome una tarea que ya tuve hace muchos años: la protección de Vilem.
Para dejar constancia de nuestras aventuras y éxitos, comienzo ahora este diario de viaje, que he titulado Senda del Destino.

Dejando atrás la Ciudad de la Tristeza, atravesamos una serie de cavernas que nos llevarían, por fin, a ver el cielo sobre nuestras cabezas. Les otorgamos diferentes nombres: Cámara de la Oscuridad, Cámara de los Quebrantadores del Juramento, la Cámara de la Luna (donde encontramos un árbol de cristal construido por los albos para adorar a Balella, la luna de agua) y la Tumba de los Antiguos. En esta última nos vimos frenados por una trampa arcana formada por dos pilares que creaban algún tipo de campo helado. Afortunadamente, Lenara consiguió hacer frente a la prueba.

El Bosque Sombrío

Un extenso bosque de pináceas se extiende desde la puerta de los Senderos. Seguimos algunas viejas sendas y escorrentías. En cierto momento, una capa de hielo se rompió, lo que nos hizo caer a un nivel inferior donde, siguiendo otro sendero, llegamos a un viejo portal con la siguiente inscripción en la antigua lengua de Aorista: En memoria de Kraal, tu labor inspirará a generaciones. El edificio resultó ser una vieja guarnición abandonada durante el invierno.
Siguiendo otra senda forestal, poco a poco fuimos descendiendo de la montaña. La suerte hizo que llegáramos a Torleo, el pueblo donde creció Lenara.

Torleo

Nos instalamos en la posada de este pequeño puesto comercial de refugiados imperiales (que huyeron de la sangría que sufre su pueblo), El manzano, cuya dueña, Emeldir, es la que más tiempo lleva viviendo aquí.
Durante la noche, algo después de la cena, Grar salió de la posada en compañía de un extraño personaje que, según nuestro compañero, era “sólo un mendigo”.

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7 de Levante

La Torre de Hielo

Desde Torleo, nos pusimos en marcha hacia el oeste, llegando al pie de una torre recubierta de hielo. Al parecer, este lugar era el centro de la región de frío que no había dejado atrás Carencia.
Con la runa del calor inscrita en mi hacha conseguimos crear un paso hacia la puerta, y tras resolver el acertijo numérico para poder abrirla pudimos penetrar en la torre. Fuimos revisando todas las habitaciones, hasta que, ya en el tercer piso, descubrimos un diario en el que nos enteramos de que la torre estaba construida en honor a Asmodeo, algún tipo de demonio o ente sobrenatural de otro plano.
Ya en la azotea, nos enfentramos al espíritu del invierno, que habitaba una gema blanco-azulada que logramos destruir, venciendo así el peligro. Como resultado, la cúpula de hielo de toda la torre se vino abajo.
Sin embargo, nuestros problemas no habían hecho más que comenzar. Nuestros ‘clones’ habían formado alguna especie de trampa, y nos teletransportaron a una torre desconocida (luego descubrimos que su nombre era Torre del Septarca), al centro de un círculo de invocación incompleto (faltaban losas del suelo). En el cielo, extrañamente, sólo había un sol.

Mundo desconocido (Faerûn)

En la torre nos encontramos con un mago denominado Nimózaran el Verde, que justamente está estudiando el portal por el que hemos entrado en este mundo, tan semejante y tan diferente al mismo tiempo. Nimózaran nos pidió que habláramos con la Dama Saharel, que podía saber algo más sobre las piedras que faltaban en el suelo.
Fuimos a parar a Cima del Salto, donde la dueña del Unicornio de Plata nos acogió con gusto.
En ese lugar nos encontramos con dos enanos (el nombre que dan en este mundo a los duergos, al parecer), que se presentaron como Terdorthan y Murgesan, encargándonos la tarea de rescatar una piel de dragón verde que los kobolds habían robado de una caravana de mercancías.

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Primer día en Faerûn

Salón de los Kobolds

Conseguimos adentrarnos en la guarida de estas patéticas criaturas con mucha facilidad, y nos hicimos sin problemas con la piel de dragón para Teldorthan. Después de dejar encargado al herrero que nos hiciera algunos objetos útiles a partir de la piel (ése era el pago de la misión), nos dirigimos a las ruinas al norte de allí, donde encontraríamos a la dama Saharel.

Fastormel

Un pequeño monasterio hace de entrada a las ruinas, y en él Allendi, una especie de monja, nos dio de comer. Tras hablar con Thurr y Turnagall (otros monjes), descubrimos que en la Torre del Cetro (la edificación que se mantiene en mejores condiciones), se habían producido algunos ataques contra exploradores.
Nos dirigimos hacia allí, logrando penetrar en la propia torre tras vencer a tres acechadores sombríos y cuatro ettercaps (aracántropos) en un largo combate.

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Segundo día en Faerûn

Ruinas de Fastormel

En el interior de la torre nos encontramos con un grupo que pretendía llevar a cabo un ritual para hacer que la dama Saharel apareciera. Sabíamos que sus intenciones no eran las mejores, pero nos interesaba encontrarnos con el espíritu de la profetisa. Una vez finalizado el ritual, la Dama nos indicó que debíamos decirle al mago que buscara en sus libros ‘las piedras de trueno’. Como no nos gustaba la idea de dejar al espíritu en las manos de tan oscuro grupo, hablamos con Turnagall para reunir refuerzos y penetrar en la torre. Al llegar al lugar, sin embargo, no encontramos a nadie, así que con pesar en nuestros corazones salimos de allí.
Nimózaran nos dijo que había encontrado una manera de regresar a nuestro mundo, incluso sin contar con las piedras, así que rápidamente prepara el ritual. Por azares del destino, el mago realiza el viaje con nosotros, justo en el momento en que iban a colocarle una camisa de fuerza.

Torre del Hielo

El ritual nos hizo regresar justo en el mismo momento en que nos fuimos, así que pudimos vengarnos de nuestros dobles. Así, venciéndoles, descubrimos que habían realizado un pacto con la Muerte Blanca para deshacerse de nosotros. ¿Significaba eso que estos dopplegangers obtienen también la memoria y los conocimientos de los seres que copian?

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8 de Levante

Torleo

De vuelta en nuestro querido mundo, nos tomamos un pequeño descanso.
Dejamos a Nimözaran en la Torre del Hielo, dispuesto a aprender de nuevo el uso de la magia y a iniciar contactos amistosos con las diversas poblaciones cercanas. Algo bueno puede salir de todo esto.
Ya en Torleo, aprovechamos para recuperar fuerzas y reponer parte de nuestros pertrechos. Además, un nuevo amigo, Sarno, se ha unido a nosotros, tras hacer buenas migas con Jarad. Es un pequeño cábiro de Nylia, vocinglero y belicoso; las trifulcas entre Taffel y él, sin embargo, logran levantar nuestro ánimo.

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4 de Ventada

Canalburgo

Después de un viaje de 30 jornadas llegamos a la ciudad de los canales.
Nada más entrar, descubrimos que no íbamos a poder descansar del viaje. Garti, un guardia que ya conocíamos de nuestra anterior visita, estaba en las puertas por donde penetramos en Canalburgo. Nos comentó que debíamos dar un rodeo para no entrar en la isla conocida como el Montículo de Oro, ya que estaban ocurriendo incendios y asaltos por parte del grupo que lidera el herbolario Quan Lo Fat. Nos comentó que esa misma noche iba a tener lugar un ataque por parte de la Guardia, así que decidimos unirnos a ellos. Sin embargo, antes de la llegada de la oscuridad cada uno realizó algunas gestiones.

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4 de Ventada - noche

Canalburgo

Conseguimos recuperar el edificio de la guardia, que había caído en manos de la banda de traficantes. Sin embargo, antes de poder descansar, hubo que rescatar a Lenara, que había caído a uno de los canales subterráneos de la ciudad. Vilem se introdujo en las alcantarillas en su busca, y una vez se encontró con ella envió un mensaje mediante el colgante del Fénix para reunirnos en el edificio de la Antigua Lander.
Una vez allí, nuestro amigo nos comentó que había encontrado el cadáver de un serpántropo (con varios cortes y un gran tajo en el abdomen), que registró para encontrar una nota: Tercer árbol desde las ruinas. 16 horas.
También Vaire tenía algunas revelaciones que hacernos. Los Hojamarga, una familia del hogar que había dejado atrás ( El Bosque Vigilante), han enviado una serie de asesinos contra ella. De hecho, Vaire había sido atacada durante la tarde anterior en el Templo de los Espíritus, habiendo derramado sangre en el mismo. Así pues, había decidido hacer un ritual de purificación… Cosas de albos.
Justo en ese momento, resonaron unos golpes en la puerta. Eran guardias del Barrio Albo, que venían a reclamar a Vaire por los hechos que nos acababa de comentar. El alba accedió a acompañarles, yendo Faran y Lenara con ella. Horas más tarde, Vaire envió un mensaje con el colgante, diciéndole que va a ser juzgada y, si es considerada culpable, sentenciada a muerte. Lenara estaba con ella, pero no así Faran, ya que en el Barrio Albo habían declarado una especie de toque de queda, que impide la presencia de extraños en las calles. Naturalmente, todo era una encerrona de los Hojamarga para matarla…

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5 de Ventada

Canalburgo

El juicio de Vaire ha sido celebrado, siendo declarada culpable. Sin embargo, el juez, que no era precisamente amigo de los Hojamarga, mutó la pena de muerte por un Juicio de los Espíritus, ya que existían circunstancias atenuantes. Así pues, nuestra compañera debía acudir dos días después al Templo para superar la dura prueba.
El resto del grupo, salvo Lenara (que estaba con ella y haría de “enlace” en la operación) y Faran (que no aparecía), estaba preparado para entrar a sangre y fuego en caso de que la pena hubiera sido la muerte.
Al parecer, los Hojamarga tenían previsto cualquier contingencia, y su primer paso fue eliminar al enlace. Lenara fue atacada con una estratagema, y para cuando pudo despertar se encontraba en el interior de un ataúd que estaba siendo transportado hacia el cementerio por una carreta. Además, sus objetos, incluyendo la Lágrima de Alendra, habían desaparecido. Aunque denunciamos el ataque sufrido a las autoridades albas, pareció que nos tendríamos que encargar nosotros mismos.

Faran regresó finalmente al edificio de la Antigua Lander, con mucha información sobre los Hojamarga (un completo árbol de sus relaciones e ideas sobre sus planes).
Mientras reuníamos información en el barrio del Mercado del Artesano, Vaire es de nuevo atacada por un asesino, que disparó su ballesta desde uno de los tejados. Afortunadamente, logramos atraparle e interrogarle. Resultó ser del Gremio de Asesinos (?) de la ciudad, que se reúne en el Club de Caballeros, junto al Puente Tres Peniques.

Momentos más tarde retomamos nuestra investigación en el Mercado del Artesano, buscando a una anciana en concreto, pues fue la primera persona que vio a Lenara tras lograr salir de la carreta. Conseguimos dar con la casa de la mujer, y estuvimos con ella, pues nos atendió muy amablemente. Resultó ser un nuevo callejón cerrado. Sin embargo, tuvimos una extraña sucesión de sueños comunes, que terminamos con nuestro grupo arrastrando una carreta llena de cadáveres en dirección a Canalburgo. Dicho final resultó ser parte de la vida real: habíamos resuelto de un plumazo el robo de Lenara (faltaban encontrar sus objetos todavía, pero ya estábamos sobre la pista) y el misterio encontrado en el cadáver del serpántropo (era una cita entre éste y miembros de los Sombreros Negros, ya que el primero había decidido traicionar a los suyos).

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5 de Ventada - noche

Llegados a Canalburgo con la carreta de cadáveres, dimos parte a los Sombreros Negros, para que se ocuparan de los suyos. Resultó que uno de los fallecidos era el hijo del jefe de la Guardia, un joven con mucho potencial, cuya temprana muerte nos entristeció a todos.
El jefe de los Sombreros Negros nos pidió que nos infiltráramos entre las filas de la Guardia del Pantano, ya que sospechaba que algo tenían que ver con los serpántropos.

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